Un mercado prometedor

Con suspense, de madrugada y ante la inquietud de los seguidores azules, que refrescaban las RRSS hasta el dolor de articulación, el Real Oviedo completaba la confección de la plantilla. El uruguayo Gastón Brugman, desconocido para el público general pero con buenas referencias en su expediente futbolístico, abandonaba el Parma italiano para probar fortuna en otro fútbol que quizá se pueda adaptar mejor a sus características. Iniciado en facetas más creativas en una posición de mediapunta, su fútbol se fue retrasando hasta convertirlo en un mediocentro de corte clásico, justo lo que venía demandando Ziganda. El navarro se veía muy corto de efectivos en la medular, comandada en este arranque por los bisoños Mier y Jimmy.

El nombre de Brugman no sonó hasta última hora, cuando ya la goma de borrar parecía querer eliminar de la libreta a Cristóforo, con unas exigencias económicas que se hicieron imposibles para las arcas oviedistas. Rubén Reyes se hace con un jugador que sale más barato, con excelentes credenciales y con posibilidad de conceder un rendimiento inmediato al equipo.

Pronto en la jornada decisiva se anunciaba a Jorge Pombo, una incorporación gritada a viva voz los días atrás y que completa una línea ofensiva prometedora. Explotó en Zaragoza, pero la falta de continuidad por distintos motivos fue apagando una certera progresión. Quiso recuperar su fútbol en Cádiz, pero el mismo muro se presentó ante sus ojos. Oviedo puede ser una buena plaza para redibujarse, visto además el reciente caso de Nahuel.

La defensa quedó cerrada con la marcha de Grippo. Arribas no compró su billete de salida y se queda para ser suplente de Costas y Calvo. Importante el contar con alguien de su perfil, conocedor del equipo y de la categoría, para aportar experiencia desde el banquillo.

En líneas generales se puede decir que se han cubierto los objetivos en cuanto a fichajes, que se ha suplido correctamente, e incluso mejorado en algunos casos, a los que se han ido, y que Ziganda va a contar de aquí en unas semanas, con una plantilla completa y compensada, lista para pelear por algo más que por evitar la mirada al precipicio.

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