Uno de los ejemplos de que fuera del mercado de Universidades de primer nivel se pueden encontrar jugadores más que óptimos lo vemos en nuestra charla con Will Hanley (Connecticut, 1990). Desde un centro de Division III dio el salto a Europa para convertirse en profesional en Oviedo. Allí desplegó un gran baloncesto que le permitió alcanzar la ACB y disputar competiciones europeas.
PREGUNTA: Empecemos con tus años universitarios. Lograste grandes números en una División que no recibía mucha atención por parte de los ojeadores. ¿Piensas ahora que moverte a una universidad de División I podría haberte facilitado una oportunidad en la NBA, o siempre fue un objetivo lejano?
RESPUESTA: La NBA siempre fue un objetivo lejano, pero siendo sincero, nunca fue realista para mí. Mejoré muchísimo, tanto físicamente como técnicamente, jugando baloncesto en División 3. Creo que si las reglas de la NCAA hubieran sido como son ahora, tal vez habría considerado transferirme a una escuela de División I, pero en aquel momento nunca lo pensé.
P: En cualquier caso, tuviste la oportunidad de comenzar tu carrera profesional en Oviedo. ¿Cómo surgió ese fichaje? ¿Conocías algo del equipo o de la ciudad? ¿Recuerdas tus primeras impresiones?
R: Firmé con un agente, Emilio Durán, que apostó por mí y además era de Oviedo. Él pensó que era la situación perfecta para abrirme las puertas en España y mostrar mi talento viniendo de una escuela de División 3. Fui a una prueba de una semana el verano antes de firmar y me alojé en el piso de Agustín Prieto. Terminé firmando unas semanas más tarde y recuerdo muy vívidamente mi llegada a Oviedo y mi incorporación al equipo. Fran Cárdenas, Víctor Pérez, Diego Sánchez, Raúl Quirós, los hermanos Macía (y muchos más), jugar para Guillermo Arenas. Fue un gran equipo al que pertenecer, especialmente en mi primera temporada como profesional. Comía en el restaurante Pizza Juan todos los días, tanto al almuerzo como a la cena, mientras leía un libro para aprender a hablar español. Tengo recuerdos realmente, realmente entrañables de mi tiempo en Oviedo, y siempre tendrá un lugar especial en mi corazón.
P: Tu reputación creció rápidamente en Oviedo y los equipos ACB empezaron a fijarse en ti. ¿Fue una sorpresa, o lo esperabas?
R: Fue una sorpresa al principio. Al venir de una escuela de División 3, obviamente había cierta duda en el fondo de mi mente sobre lo bueno que era en comparación con los profesionales. Los compañeros que tuve a mi lado me permitieron jugar al estilo que dominaba: correr, jugar rápido, jugar pick and roll. Y por supuesto, jugar con Fran Cárdenas de base fue increíble y me facilitó mucho la vida. A medida que avanzaba la temporada, sabía que habría interés de ligas de mayor nivel, pero que la ACB llegara tan rápido fue sorprendente en ese momento.
P: De ahí, te consolidaste en el máximo nivel en Valencia, San Sebastián y Tenerife, incluso jugando en competiciones europeas. ¿Cómo llevaste esos cambios de rol y de nivel competitivo?
R: Fui a Valencia después de lograr el ascenso con Oviedo, y mis dos primeros partidos fueron contra Barcelona y Madrid. Ganamos contra Madrid, y recuerdo caminar de vuelta a mi apartamento desde La Fonteta sintiéndome en la cima del mundo. Fue la primera vez que jugué ante más de unos pocos miles de personas, y ese partido estuvo lleno con 10.000 espectadores. Después, dos años en San Sebastián y luego dos en Tenerife, jugando y ganando la Champions League en el segundo año, fue un sueño hecho realidad. Jugar en la ACB fue un objetivo mío desde el principio, y haber estado casi 5 años es algo de lo que todavía estoy muy orgulloso.
P: ¿Qué tipo de baloncesto encontraste más tarde en Portugal?
R: Fui al FC Porto después de ganar la Champions League en Tenerife. Mi rol cambió en el sentido de volver a ser un jugador clave y líder del equipo. El baloncesto en Portugal es de alto nivel, con los mejores equipos siendo muy competitivos. Jugamos la FIBA Europe Cup, así que pude seguir en una liga internacional, algo que siempre me encantó: viajar y jugar por toda Europa.
P: Francia, Japón y Uruguay: destinos muy distintos y formas muy diferentes de entender el baloncesto, ¿no?
R: Japón era un mercado del que siempre me había hablado mi agente, y al final sentí que era el momento de dar el salto porque había muchas oportunidades financieras allí. Disfruté mi tiempo, pero en última instancia me resultó difícil integrarme en el equipo por la barrera del idioma. Crear lazos con compañeros y entrenadores es mucho más complicado cuando dependes de un traductor. Jugué bien y el equipo iba bien, pero fui cortado en febrero y terminé la temporada en Francia, en la ProB, que en mi opinión es un nivel muy alto. El año siguiente fui a Uruguay, otra liga de gran nivel, y Montevideo fue una ciudad en la que realmente disfruté vivir.
P: Años antes de terminar tu carrera ya habías empezado a pensar en el momento de colgar las zapatillas. ¿Cómo te preparaste mentalmente para el desafío de dejar de ser jugador?
¿En qué campo diste el siguiente paso?
R: Jugué mi último partido profesional el mismo día que llegó el COVID a Uruguay. Cancelaron la temporada y volé a casa al día siguiente. Ese año ya estaba pensando en las siguientes etapas de mi vida, y aunque probablemente habría jugado una o dos temporadas más, parecía un momento lógico para parar. Me matriculé en un programa en línea para obtener un título en ciencia de datos unos meses después, y luego conseguí un trabajo relacionado con datos. Actualmente soy el Head of Basketball en una empresa de pronósticos deportivos, así que puedo combinar mi amor por el baloncesto con mis habilidades en análisis de datos.
P: ¿Sigues la trayectoria de tus antiguos equipos? Más concretamente, ¿sigues al Oviedo Baloncesto, que acaba de inaugurar su nuevo pabellón?
R: Sí. Siempre sigo a Oviedo. No sabía que estaban construyendo un nuevo pabellón hasta que vi un tuit con un vídeo del primer partido. ¡Se ve increíble! Me encantaría volver a Oviedo para ver la ciudad de nuevo y asistir a un partido. ¡Mi esposa y mis dos hijos tienen que experimentar lo que es ser un aficionado del Oviedo Baloncesto! También tendré que llevarlos a ver Pumarín, donde todo empezó.

