Todo un clásico del baloncesto español. Mike Higgins (Nebraska, 1967) dejó la NBA sin los minutos deseados para iniciar una amplísima carrera por distintos países, con una especial incidencia en España. Los últimos años de su trayectoria los vivió en nuestro país, jugando tanto en ACB como el LEB. Un jugador de equipo muy recordado por los aficionados de todos los clubes por los que pasó. Se retiró a los 43 años al finalizar su etapa en el Obradoiro.
PREGUNTA: Lo primero que quiero preguntarte es el secreto de tu longevidad. Hoy en día se le da mucha importancia a la nutrición y al cuidado físico, algo que en tu época era menos conocido.
RESPUESTA: Primero, tuve la suerte de no sufrir muchas lesiones y me tomé en serio mi salud. Trataba de mantenerme en forma y entrenaba a diario.
P: Durante tu etapa en España, ¿cuál es el mejor recuerdo que te llevas como jugador?
R: Disfruté de los entrenadores y compañeros con los que jugué en España. Mis recuerdos son los buenos momentos con ellos.
P: Experiencia en la ACB y la LEB. ¿Cómo valorarías cada liga en aquel momento?
R: ¡La diferencia entre la LEB y la ACB, difícil pregunta! Diría que cada club, independientemente de la liga, tiene sus pros y contras. Algunos quieren competir por el campeonato y otros solo intentan mantenerse en la categoría.
P: Más allá de las estadísticas, ¿hubo algún partido en particular que te marcara?
R: Nunca fui alguien que se preocupara por las estadísticas individuales. ¡Siempre se trató del equipo!
P: Hablemos de la NBA. Llegaste sin ser elegido en el draft y pasaste por Lakers, Nuggets y Kings. ¿Cómo fue esa experiencia con los Lakers post-Kareem que todavía tenían el liderazgo de Magic?
R: Lo mejor que me pasó en mi carrera fue ir a los Lakers. Aprendí desde joven lo duro que entrenaban y lo que se necesitaba para ser un ganador.
¡Earvin era uno de los más trabajadores del equipo!
P: Una breve etapa en Los Ángeles, y en Denver tampoco tuviste mucho tiempo de juego en un equipo que aspiraba a playoffs. Con un veterano Alex English, ¿sentiste que Doug Moe podría haberte dado más confianza?
R: Cuando fui a Denver, fue para sustituir a un jugador lesionado. Se necesita tiempo para ganarse la confianza de un entrenador y no estuve allí mucho tiempo. ¡Muy buen equipo! Doug era un entrenador increíble.
P: Terminaste tu tiempo en la NBA en Sacramento, con un equipo en construcción.
R: Sacramento era un equipo con dificultades. Es complicado ir a un equipo que no gana. Además, llegar a mitad de temporada hace difícil conocer a los compañeros y las jugadas. En la NBA, durante la temporada, casi no hay tiempo para entrenar y tienes que aprender las jugadas con muy poco o ningún repaso con el equipo.
P: ¿Cuándo sentiste que tu baloncesto sería más valorado en el extranjero?
R: Sentía que podía seguir a la NBA, pero quería jugar, y jugar muchos minutos. Así que empecé a buscar oportunidades en el extranjero.
P: En ese punto, tu maleta no dejaba de moverse. Francia, España, Argentina, Japón, Brasil… ¿Qué diferencias notaste en cada cultura del baloncesto?
R: Cada país y cada club eran diferentes. La diferencia de idioma, cultura, expectativas y de la liga. Fue divertido ir a un nuevo lugar y, en cada parada, aprendí más sobre mí mismo. Solo quería ser la mejor persona y el mejor jugador (para el equipo) que pudiera ser.
P: Una imagen de trotamundos y un jugador muy querido por la afición. ¿Esperabas tanto movimiento cuando decidiste dejar Estados Unidos?
R: Nunca pensé que jugaría profesionalmente, así que no tenía expectativas. Simplemente me lo tomaba año a año y no tenía idea de dónde estaría la temporada siguiente.
P: Actualmente, ¿qué vínculos mantienes con el baloncesto? ¿Y con España?
R: Hace unos años hice algo de scouting para los Rockets y los Spurs. Ahora ayudo a entrenar a un equipo femenino de instituto. ¡Quiero devolverle al baloncesto todo lo MUCHO que me ha dado!
Todavía tengo muchos amigos y antiguos compañeros en España. Intento volver cada año o cada dos. ¡Es un país hermoso con gente increíble!


